Desentrañando el mundo de los psicotécnicos

Una parada ineludible de todo opositor que se precie, en su ruta hacia el anhelado destino de obtener plaza, implica pasar una larga temporada en el país de los psicotécnicos.

 

Es un extraño mundo, lleno de números, letras, palabras innombrables y formas cuando menos incompresibles, que evocan diversas emociones, casi siempre desagradables, especialmente si nos guiamos por la mal-información de quienes no han sabido enfrentarse a ellos por falta de preparación.

 

Cuando divisamos en el horizonte la palabra Psicotécnico un escalofrío recorre nuestro cuerpo y es frecuente que nos planteemos qué es eso y para qué sirve, o más bien, qué tenemos que hacer para salir airosos y conseguir el deseado apto.

 

 

La propia palabra ya nos revela que estaremos ante una tarea que requerirá esfuerzo mental, por lo de Psico-, pero lo que pocos saben es que también requiere de práctica, pista que también sería posible deducir por lo de –técnico.

 

 

En definitiva, podríamos hacer una adaptación a efectos de comprensión, definiendo psicotécnico, como medidor de técnica mental, es decir, la capacidad de resolver y analizar los problemas. 

 

Así, dado que nos encontramos ante una capacidad y no un cualidad innata, es entrenable, tal y como cualquier otra capacidad física (resistencia, fuerza explosiva, respiración…) y si decidimos emprender esta ruta, será preciso incluir la mente entre los músculos a reforzar día a día, para no descarrilar nuestro tren, cuando lleguemos a Villa Psicotécnicos y caigamos por el precipicio de la desmotivación.   


Paso a paso...

De este modo, una vez llegamos a este punto, hemos de hacerlo con decisión y cautela. Ambos términos pueden parecer opuestos, pero realmente se trata de dos compañeros de viaje que nos ayudarán a superar esta etapa del camino con eficacia.

 

Actuaremos con decisión ante las incertidumbres iniciales, que nos puedan llevar a tomar rutas alternativas pero equivocadas, tales como optar por creer que es imposible descifrar lo que nos quieren decir esos extraños símbolos, bien porque creamos que no tiene solución posible, bien porque consideremos que nosotros somos y siempre seremos incapaces, lo que nos llevará a desistir o contestar sin fundamento.

 

Por otro lado, la cautela nos servirá para evitar atajos como dar por sentado que nuestra intuición es infalible o pasar por alto detalles simples que suponen la clave para desentrañar la secuencia alfanumérica que tenemos frente a nosotros, perdiendo un tiempo más que valioso.

 

Qué ver en la ciudad de los psicotécnicos

Continuando con nuestro viaje, es preciso que tengamos a mano una guía de viaje que nos revele qué ver y qué no.

 

Por su puesto, cada tipo de ejercicio tiene sus encantos y secretos, pero en líneas generales podemos dar las siguientes directrices:

 

  • Leer bien el enunciado. Parece una obviedad, pero los nervios son traicioneros, en especial el día en que más falta nos hace, por ello hemos de ser metódicos y releer dos veces el enunciado.
  • Más vale una bien que veinte mal. Este es un mantra que es preciso repetirse a sí mismo una y otra vez, ya que es frecuente que nos alteremos pensando que lo estamos haciendo mal. Todo ello nos conducirá a las prisas, dejando de lado a nuestra compañera cautela, olvidando detalles importantes y bloqueándonos.

 

  • El tiempo pasa. Por ello no podemos permitirnos la licencia de quedarnos inmersos en una pregunta, puede parecer contradictorio en relación al consejo anterior, pero si no hemos visto la respuesta en un breve margen de tiempo, prueba con la siguiente. Es importante responder correctamente, pero no podemos olvidar que nuestro objetivo es que sean el mayor número posible de aciertos y ello requiere de un difícil equilibrio entre velocidad y destreza. Como casi todo en esta vida, esto tiene solución: practicar, practicar y practicar. Para esto puedes contar con nosotros, en RdP tenemos todos los ejercicios que necesitas para lograr dominar estas tareas.
  • No son tan difíciles. Es importante tener en cuenta que es un ejercicio elaborado por personas, por ello la clave es pensar como si lo hubieras hecho tú mismo, descartando opciones demasiado descabelladas. La clave es siempre sencilla, lo difícil es descubrirla.
  • En las soluciones está la respuesta. Parece nuevamente una obviedad, hay muchas ocasiones en que las opciones son absurdas y se descartan rápidamente. De esta forma, puede que incluso descartando nos quedemos con dos opciones o incluso solo con una opción, la buscada.
  • Aprende de tus errores. Es aburrido e incluso hasta doloroso recrearte en la derrota, pero es sorprendente lo que se descubre analizando los fallos y estudiando las claves para resolver los ejercicios, en especial si de imágenes o secuencias se trata.
  • Juega. Así es, no olvides disfrutar del proceso, no todo tiene que ser una tortura, si se organiza bien y se establecen bien los objetivos a corto plazo puede ser realmente motivador. Ahora bien, repito, si se establecen bien los objetivos. Hay que ir poco a poco, bloque a bloque y cuando el dominio sea mayor, pasar a mezclar los diversos tipos. Se pueden hacer muchas cosas, concursos por materias, records temporales, estadísticas, incluso puedes usar a tus allegados… conviérteles en examinadores por un día ;).
  • Juega con tus errores. En este punto aunamos las dos guía anteriores. Es importante que señalemos nuestros fallos, los analicemos y estudiemos, después los olvidamos y cuando seamos más duchos en la materia, los volvamos a atacar. Disfrutarás con la sensación de orgullo por tu mejoría, garantizado.
  • Re-repite. No importa cuántas veces los hagas, muchos son casi imposible de recordar, la clave es hacer cientos de miles de millones, pero no te preocupes, nosotros los tenemos para que practiques cuanto puedas y quieras.
  • Conoce la historia. Por último, pero no por ello menos importante, debes conocer las estadísticas y disponer de primera mano de las pruebas anteriores, en especial de la más reciente, para poder practicar de acuerdo al nivel exigido por las pruebas. 

Dónde, cómo y cuándo...

Elementos clave en nuestro camino al dominio de los psicotécnicos, son tanto el sitio que escojamos para la práctica, como aquellas condiciones en las que lo hagamos y el momento que escojamos para ello.

 

Una mala elección de cualquiera de estos ámbitos nos conducirá a un descenso en el rendimiento, lo que nos llevará a la desmotivación, que nos devolverá a un descenso en el rendimiento, entrando así en un círculo vicioso, del que resulta difícil salir, sobre todo si no se sabe cómo se ha llegado allí.

 

 

Nuestro gimnasio de entrenamiento mental, debe ser un lugar en el que nos sintamos cómodos, pero que se asemeje lo más posible al lugar donde realizaremos la prueba. Es posible hacer ejercicios en cualquier lugar agradable para ti (cama, sofá, playa…) pero es improbable que el día del examen te encuentres en esas condiciones de comodidad y encontrarás un factor en contra: tener que adaptarte a las nuevas condiciones. Sin embargo, si ya te has habituado a la postura de sentado, con silla y escritorio, te sentirás como pez en el agua en ese sentido.


 

También es importante que el lugar sea silencioso, pero con cierta rumorología, es decir, cierto ruido tenue de fondo. Hay quienes se desconcentran al más mínimo ruido o puede que seas de los que necesita jaleo para estudiar mejor, pero no olvides que el día del examen las condiciones ambientales no se adaptarán a ti, tendrás que adaptarte tú a ellas y, aunque se exige silencio durante la prueba, debes estar preparado para preguntas, caídas de bolígrafos, estornudos e infinidad de «ruiditos» que desconcentran si no estás acostumbrado. En este sentido, nuestro consejo es que si estudias en casa pongas ruido tenue de fondo y si estudias fuera, busques una biblioteca o sala de estudio que se adapte a las condiciones que hemos mencionado.

 

 

Nuestro cerebro es un animal de costumbres, por ello lo mejor es someterlo a una rutina, establecer un lugar y una hora de estudio fijo nos será de una enorme utilidad, pero de poco servirá si no nos encontramos en condiciones psicofisiológicas óptimas, es decir, correctamente alimentados y descansados, sin frío o calor, con una buena iluminación, una postura adecuada y, por descontado, un estado anímico estable.

 


Este último punto, es más relevante de lo que se suele creer, pues somos seres emocionales. Los acontecimientos que suceden a nuestro alrededor nos afectan ineludiblemente, no hay un botón de off para la emociones. El único recurso del que se dispone para controlarlas somos nosotros mismos y el camino para logarlo es recordar nuestro objetivo, los beneficios que nos aportará lograrlo y tener presente que se trata de una carrera de constancia y esfuerzo diario, de batalla a batalla, donde es importante saber cuándo retirarse a tiempo para lograr la victoria final. Esto significa que, si hoy no es el día para trabajar, para, descansa y oblígate a retomar mañana con las energías que ahorraste hoy.

 

 

Todo ello versa en relación a las emociones negativas, pues las positivas suelen jugar a nuestro favor dándonos fortaleza y viveza para trabajar. Sin embargo, debemos recurrir a nuestra compañera cautela con asiduidad, ya que es relativamente sencillo caer en el engaño de la autocomplacencia, pensando que estamos suficientemente preparados tras una buena racha de aciertos. Recuerda que nunca se estudia de más, siempre se puede mejorar.


 

Hablemos ahora del momento que escogemos para trabajar, aquí lo mejor es que inicialmente hagas rutas turísticas, es decir, prueba a ver qué es lo mejor para ti, conócete. Hay quienes son más activos por las mañanas, por las tardes e incluso hay aves nocturnas que encuentran su mejor momento en la soledad de la noche. Cualquiera está bien, pero solo al principio,  buscamos auto-motivarnos, por lo que lucharemos con nuestras mejores armas para demostrarnos a nosotros mismos que somos más que capaces. Sin embargo, una vez logrado cierto dominio y conforme se aproxime la fecha de la prueba, adaptaremos nuestro horario a la misma. Esto es vital, en especial si somos del tipo vespertino o nocturno, ya que nuestro organismo debe estar perfectamente habituado a encontrarse a pleno rendimiento a la hora del examen y así eliminar el factor cansancio ese día.

 

Desde el Equipo de RDP esperamos que todos estos consejos y pautas os sean de utilidad en este largo camino hacia el éxito, pero en el que no estaréis solos, pues contáis con todo nuestro ánimo, esfuerzo y dedicación. Trabajamos día a día para daros lo mejor, con el firme propósito de lograr que obtengáis vuestro merecido objetivo.

 

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